Protector solar para la cara: cómo elegirlo (FPS, mineral o químico)
El protector solar facial filtra la radiación UV. Qué buscar en la etiqueta (amplio espectro, FPS 30 o más), mineral o químico, cuánto aplicar y cada cuánto reaplicar, según la Academia de Dermatología.
Qué buscar en la etiqueta
Un protector solar facial es un producto de venta libre que filtra la radiación ultravioleta (UV) del sol. Según la Academia Estadounidense de Dermatología, busca tres cosas en la etiqueta: protección de amplio espectro (contra los rayos UVA y UVB), un FPS (SPF en inglés) de 30 o más y, si vas a sudar o nadar, resistencia al agua.
«Protector solar» y «bloqueador solar» son lo mismo. Las etiquetas en Estados Unidos dicen SPF, que en español es FPS. Una etiqueta que diga «resistente al agua» tiene que mantener la protección 40 minutos en el agua, y «muy resistente al agua», 80 minutos.
SPF 30 o SPF 50
Las guías en español que revisamos coinciden en que un FPS 30 sirve para el uso diario con una exposición moderada, y que un FPS 50 o más es mejor para jornadas largas al aire libre, días de playa o piel sensible. Un FPS más alto filtra algo más de radiación, pero no te hace durar más: sea cual sea, hay que reaplicarlo.
Mineral o químico
Los minerales (óxido de zinc y dióxido de titanio) quedan sobre la piel y suelen irritar menos, por eso se recomiendan para piel sensible; a veces dejan un tono blanquecino. Los químicos tienen otros filtros, se extienden sin dejar blanco y a algunas personas les irritan los ojos o la piel. Para saber cuál tienes, mira los ingredientes activos: si solo están el óxido de zinc o el dióxido de titanio, es mineral; si hay otros filtros, es químico.
En Estados Unidos el protector solar es un medicamento de venta libre regulado por la FDA. En una propuesta de 2019, la FDA solo reconoció el óxido de zinc y el dióxido de titanio como seguros y eficaces, y pidió más datos de seguridad para los demás filtros. Eso no significa que los químicos sean peligrosos: significa que faltan datos formales. Con piel sensible, un mineral es lo más sencillo; si no te importa el tono blanquecino, el resto es cuestión de gusto.
Cuánto y cuándo aplicarlo
Aplícalo unos 15 minutos antes de salir, para que la piel lo absorba, y reaplícalo cada dos horas si estás al aire libre, y de inmediato después de nadar o sudar. La Academia indica que un adulto necesita aproximadamente una onza (lo que cabe en un vaso de chupito) para cubrir la piel que queda al descubierto, y no da una cifra aparte para la cara. La pauta que más se repite es una cucharadita para cara y cuello, pero es una referencia común, no una cifra oficial que hayamos podido confirmar.
Si usas maquillaje, un protector solar debajo no basta para reaplicar durante el día: busca uno en polvo o en bruma si no quieres quitarte el maquillaje.
Según tu piel
Piel sensible: un mineral y, si la etiqueta lo indica, sin perfume. Piel con tendencia al acné: busca fórmulas ligeras y que digan «no comedogénico», que es una declaración del fabricante. Piel seca: un protector con textura de crema o loción. Piel morena: los minerales pueden dejar un tono blanquecino, y hay versiones con color o filtros químicos que se ven menos; si es tu caso, mira las reseñas con fotos.
Lo que el protector solar no hace
No sustituye la sombra, la ropa ni el sombrero, y no bloquea el 100 % de la radiación. Si un lunar cambia de forma, de color o de tamaño, o te aparece una mancha nueva, consulta con un dermatólogo.
Cómo comparar productos en Amazon
Comprueba el cuadro de «Drug Facts» (la información de medicamento de venta libre) de la foto de la etiqueta: el FPS, que diga amplio espectro y la lista de ingredientes activos. Fíjate en la fecha de caducidad y compra a la marca o a Amazon antes que a un vendedor desconocido, porque los protectores se falsifican. Mira las reseñas de una y dos estrellas, sobre todo las que hablan de irritación en los ojos y de tono blanquecino.